Cristina Kirchner: el pago de la deuda, los pañuelos celestes y el “frente patriótico”

 

Politica 19 de noviembre de 2018

En las vísperas del G20, la ex presidenta dijo que esa no era ninguna “contracumbre”. La reivindicación del pago de la deuda, el guiño a los antiderechos y una polémica sobre derecha e izquierda.


En el marco de la 8º Conferencia de la CLACSO, los expresidentes Cristina Kirchner, Dilma Rousseff y José Mujica, entre dirigentes sociales e intelectuales, participan del foro en Buenos Aires entre el 19 y el 23 de noviembre.
El discurso de Cristina
“Coincido en que no es una contracumbre. No tenemos que presentarnos como la contra. Este es un espacio político de ideas, que excede las categorías de izquierdas y derechas”, dijo Cristina Kirchner. Fue la primera de una serie de definiciones políticas que dejó en el Foro de Pensamiento Crítico.
La expresidenta anticipó que quería revalorizar una categoría que algunos consideran perimida: pueblo.
Y comenzó con un balance del gobierno de Cambiemos, neoliberal, contraponiendo números con el gobierno kirchnerista, calificado de populista por la derecha y de "década ganada" por los propios gobiernos pos neoliberales.
“En tres años volvieron a endeudar al país. El que se fue el 9 de diciembre fue el único que desendeudó. Pagamos la deuda. Y pudimos hacer política social sin tutela. Hicimos inclusión social y la industrialización de la argentina. Reestructuramos la deuda después del default”.
Es verdad, los gobiernos de los Kirchner pagaron una suma altísima a los imperialistas acreedores, como nunca en el país. El llamado “desendeudamiento” implicó el pago de más de U$S 200.000 millones, a pesar de lo cual dejó el gobierno con una deuda pública de U$S 223.000 millones, es decir que el supuesto desendeudamiento no fue tal.
Como su aporte al “pensamiento crítico”, Cristina planteó que el neoliberalismo es una construcción política que se realizó con el ascenso de Thatcher (Reagan y el papa Juan Pablo II) y la caída del Muro de Berlín y la URSS, con el consenso de Washington. Que creó nuevos sentidos comunes, sobre todo alrededor del concepto de igualdad contraponiéndolo con el individualismo, y de allí la meritocracia en la que cada individuo tiene o no trabajo en función de sus capacidades, sin importar las políticas de estado.

Toda esta explicación fue para reivindicar su “modelo” de gobierno en contraposición al neoliberalismo. Es que los gobiernos pos neoliberales justamente asumieron a partir del resquebrajamiento de la política de los ´90, y su misión fue reconstruir el régimen de dominación burguesa, o evitar, como en el caso de Brasil, jornadas revolucionarias como en el 2001 en nuestro país o 2003 en Bolivia.
La miseria de lo posible
Luego apuntó contra los trabajadores afirmando que muchos tomaron el discurso de la derecha de que el descuento del impuesto a las ganancias se lo sacaba el estado para dárselo a los vagos, a la AUH, a las pibas que se embarazan. Y es verdad que había bronca por tener que pagar un impuesto que no corresponde, y muchos trabajadores terminaron “comprando” el discurso de la derecha. Pero si la política es una construcción como Cristina Kirchner lo plantea, no se entiende por qué mantuvo la injusticia de ese descuento impositivo a los trabajadores en vez de dejar de pagar la deuda externa, por ejemplo, o reduciendo subsidios a las patronales de los servicios públicos.
Es que los gobiernos pos neoliberales estuvieron muy lejos de ser anticapitalistas ni antimperialistas. Solo intentaron algún tipo de redistribución en momentos de crecimiento, pero que mantuvo intactas las bases estructurales de la Argentina capitalista, y muchos de los preceptos del neoliberalismo. Entre ellos la mayoría de los servicios públicos privatizados, la precarización laboral noventista y la fragmentación de la clase obrera que incluso creció durante el kirchnerismo.
De hecho, la palabra más repetida de su discurso fue la “AUH”, que no deja de ser un paliativo para millones de familias trabajadoras que se mantienen por debajo de la línea de pobreza, pero no pudieron salir de la precarización del trabajo y de la vida.
La expresidenta insistió con que “categorías como izquierda y derecha no sirven más”, en un recorrido histórico sin fundamentos, para justificar su proyecto político. Como señaló Fernando Rosso en una rápida respuesta, “cuando te dicen que las categorías de derecha e izquierda ya no sirven más es porque están preparando un giro a la derecha”.
En estos años del gobierno de Macri, el kirchnerismo tanto como corriente política como sus sindicatos afines apostaron a las salidas electorales y no a la lucha en las calles. Y ahora se preparan para el gran frente contra el neoliberalismo. Para esto, su maniobra discursiva es decir que hablar de “izquierda y derecha es funcional al neoliberalismo”. Que estas categorías no sirven y que hay que acuñar la de “pueblo” (como si esta no fuera igual de antigua), y propuso un “Frente cívico social patriótico”, de todos aquellos que están siendo agredidos por el neoliberalismo. Y aclaró, por las dudas, que no hay que dividir entre los que rezan y los que no. Pero en realidad es otra maniobra discursiva. La izquierda plantea la separación de la Iglesia del Estado, y no entre aquellos que profesan alguna religión y los que no.
Otro de los puntos polémicos de su discurso fue cuando señaló "tenemos que aceptar a los pañuelos celestes". Muchas jóvenes que la miraban desde la pantalla en el predio de Ferro no pudieron aplaudir.
Cerró su discurso defendiendo un capitalismo de consumo, en un régimen político de libertad. Y que en las calles es donde se realizan las grandes transformaciones, sin embargo el kirchnerismo y sus gremios apostaron más a los acuerdos con el Vaticano y a un futuro acuerdo electoral con la derecha del PJ que a la lucha de clases. El discurso de Cristina fue otra vez una “construcción discursiva” a medida de su proyecto político.
“No es una contracumbre es una alternativa”, aclaró el Secretario Ejecutivo de CLACSO Pablo Gentili, para aquellos que quisieron mostrar una mayor confrontación al G20 que comenzará justo al finalizar este foro.

“Decidimos hacer este Foro en la víspera de la reunión del G20 […] para de alguna manera dialogar con este importantísimo foro que es el G20, pero también mostrando algunas de las cuestiones que quizás los líderes mundiales cuando se reúnen a discutir, no discuten” fueron las palabras de Gentili, en la presentación ante la prensa de la Octava Conferencia de la Clacso y foro, que tiene lugar en Buenos Aires del 19 al 23 de noviembre y que cuenta con la presencia de exjefes de Estado, intelectuales y referentes sociales y académicos de la región y de otros lugares del mundo. “Invitamos a autoridades nacionales y de la ciudad, y no hubo respuesta. Tampoco resistencia a que se hiciera el foro.”

El evento fue presentado como académico, político, artístico, cultural, e intelectual, con más de 7000 paneles, intelectuales de más de 50 países, 350 invitados internacionales del mundo político. Están presentes Dilma Rouseff, Cristina Kirchner, Fernando Haddad, Ernesto Samper, Pepe Mujica, Gustavo Petro, Beatriz Sanchez. Larry Cohen, el principal coordinador del movimiento territorial más importante que tiene Berni Sanders en EEUU que es Our Revolution.

Hay 36 ejes sobre los que se debatirá pero el más relevante según los organizadores será tratar el de los altos índices de desigualdad e injusticia. En la 9 de julio, fue publicado un cartel del Foro con el lema: el 1% de la población concentra más riqueza que el 99% restante de la humanidad. Para buscar soluciones a estos problemas.

“Esperamos tener un saludo del papa Francisco, e invitamos al responsable de la academia de ciencias sociales Sanchez Sorondo. El diálogo con las iglesias es fundamental. Porque tenemos una iglesia que dice lo que no dicen nuestros líderes.” 
Dijo Gentili, dando más precisiones sobre el foro. Aunque también hizo una preocupante diferenciación entre las iglesias, caracterizando a las pentecostales como las representantes del “atraso y la barbarie”, como si el Vaticano tuviera algún carácter progresista. Anunció también que se realizará una marcha en defensa de la educación.

El Foro abrió con varias presencias, el empresario Samid, el banquero Heller, dirigentes sindicales Hugo Yasky y Roberto Baradel, Aníbal Ibarra, Daniel Filmus, Atilio Borón, Adolfo Pérez Esquivel, Agustín Rossi, Sabatela, Verbitsky, de Brasil Manuela D’Avila, y Guilherme Boulos.

 

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El gobierno de Mauricio Macri ha desarrollado una gran aptitud para narrar ficciones: los hechos son los que ellos deciden que sean. 

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