La lupa sobre el discurso de Vidal: 7.300 palabras para fidelizar el voto de Cambiemos

 

Politica 1 de marzo de 2019

María Eugenia Vidal pronunció el discurso más extenso desde que asumió la Gobernación y se abocó a trazar un "antes" y un "después" de su gestión, a través de la noción de Cambio.


El discurso modelo 2019 de la gobernadora María Eugenia Vidal tuvo características rupturistas respecto de los anteriores. En primer lugar, por extensión: empleó 7.300 palabras, a lo largo de 50 minutos, para describir el panorama recibido y lo transitado en tres años de Gobierno. Son casi exactamente mil más de las que había enunciado en 2017, cuando pronunció un encendido discurso con tintes electorales.

Si bien hubo una búsqueda y algunos giros novedosos, lo que no cambió del repertorio de María Eugenia Vidal es la apelación al mito político del “cambio” que sostiene el contrato electoral con los grupos sociales a los que interpela la Coalición Cambiemos. 

La pregunta respecto de qué cambió en tres años de Gobierno fue el eje trasversal de la prolongada alocución, y la respuesta empleada fue sorpresiva: “políticas”. En el top 10 de palabras empleadas están la “Provincia”, empleada mayoritariamente como Estado provincial; Gobierno, Política y Pública, que no predominaron en los discursos de 2016, 2017 y 2018.

Incluso puso especial énfasis en la consigna de “defender lo público”, con lo que machacó en siete ocasiones. Defender lo público es, en palabras de Vidal, “haber ampliado y aumentado el monto de las prestaciones sociales”, “haber sostenido un Estado que estaba quebrado”, “haber ayudado a pagar sueldos y aguinaldos a todos los municipios”, “demostrar con hechos que la política de derechos humanos es de todos”, es ser un Gobierno que trabaja por la igualdad de género” y “ocuparse de lo que importa y no solo de lo que se ve”.

Como se dijo, lo central del discurso estuvo en lo que cambió (10 menciones) y en lo que falta (12 menciones). También le dio importancia a la continuidad: habló de “seguir” en 13 ocasiones, fundamentalmente para un párrafo en el que prometió seguir visitando casas, barrios y municipios. Empleó una decena de oportunidades la palabra “antes” para contrarrestar con el “ahora” (5 veces) de su gestión.

 Acompañando el relato épico al que apeló desde que asumió, le dio importancia a las “peleas”, que mencionó 17 veces. Fue para hablar de los litigios en la corte por el Fondo del Conurbano, la lucha contra el narcotráfico, contra la corrupción policial, contra el juego ilegal, las mafias y, más genéricamente, “el miedo y las amenazas”, para completar con “una pelea por todos ustedes”.

Hubo un enfoque novedoso para encarar la temática del conflicto con los maestros: Vidal evitó dirigirse a los gremios e interpeló a los docentes. “El trabajo que realizan los docentes es fundamental (…) a todos ellos les quiero hablar”, dijo, y aseguró que valora “el esfuerzo que hacen” y que muchos “se vieron perjudicados por el conflicto que hemos tenido con los gremios”.

En ese sentido, asumió un tono autocrítico: “Quiero pedirles perdón si en algún momento sintieron que nos equivocamos. En este camino no están solos, estamos haciendo todo para acompañarlos”, aseguró. Apenas sugirió un ánimo confrontativo cuando dijo que “el incumplimiento del calendario escolar durante años, generó una pérdida de confianza en la escuela pública que hizo que cada vez más familias eligieran la educación privada”, pero no responsabilizó directamente a nadie por eso.

En ese marco se entiende que no haya pronunciado la muletilla del oficialismo (“lo chicos en las aulas”) y casi no habló de “alumnos” ni de “gremios”. En su lugar habló de “chicos” para enumerar políticas públicas destinadas a la infancia en materia de documentación (entrega de DNI), alimentación y asistencia a las familias.
En seis oportunidades, Vidal habló del Gobierno nacional. Siempre para remarcar instancias de colaboración, en la que incluyó a los municipios –mencionó la palabra 15 veces-, que ejemplificó mediante la mención de programas específicos. De paso, aclaró que no tiene apetencias presidenciales al señalar que no busca “usar a la Provincia como un trampolín”. “La Provincia necesitaba que la quieran, que la cuiden y que la protejan. Eso es lo que estamos haciendo”, aseguró.

El ranking completo de los términos más empleados –siempre contando sustantivos y verbos- fueron Provincia (43), Escuela (23), Obras (22), Gobierno (21), Hacer (21), Bonaerense (20), Estado, Chico y Policía (18), Peleas, Pública (17), Lugar (16), Política, verdad, vecino (16); municipio (15) y barrio (13).

En toda esa ensalada –nube, para echar mano a un término más ajustado al análisis de un discurso-, faltó, sin embargo, un ingrediente central: un mantra contra las preocupaciones económicas, que son las que gobiernan las preferencias de todos los grupos sociales en la provincia de Buenos Aires, según el consenso a coro de las encuestadoras más fiables.
 

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El gobierno de Mauricio Macri ha desarrollado una gran aptitud para narrar ficciones: los hechos son los que ellos deciden que sean. 

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