LAVAGNA CORTA LA POLLERITA

 

Opinion 17 de marzo de 2019

Almuerzo un día, reunión otro y cena de probable acuerdo fueron los tres momentos de encuentro entre el “joven” Roberto “sandalia” Lavagna y Marcelo “te corto la pollerita” Tinelli.


Tema de charla, entre plato y plato, la actualidad política. Mientras estos departían, en otro lugar de la Capital Luis “nunca trabajé” Barrionuevo se encontraba con Eduardo Duhalde.
En la provincia Atanasoff padre se encontraba con diferentes partidos políticos para cerrar un frente que Luisito plantea para ayudar a la fórmula Lavagna-Tinelli. Al mismo tiempo 53 gremios también estaban reunidos para acordar sobre la misma causa.
En el otro rincón ideológico Cristina era engañada por los neuquinos, Kiciloff se planteaba ser candidato a gobernador y Agustín Rossi veía como las encuestas desilusionaban su pretensiones presidenciales.
Para ser claros, la unidad tan mentada se puede dar en un municipio, en una provincia pero a nivel nacional ya forma parte de una utopía. El sistema no quiere a Cristina, Pablo Moyano le pide una decisión ya, Claudio Bonadió busca la manera de encarcelarla, y el PJ arma su lista para ser funcional a un Macri que puede ser reelegido a pesar de su disgusto.
El hijo de Franco no quiere ser presidente, Cristina no demuestra querer serlo y en el medio un sinfín de buscas que rosquean una trenza para dejar atada a una sociedad. Hoy la gente percibe que el ajuste no tiene fin, que escucha mes a mes como su salario vale menos cada día al tiempo que la casta política sigue explicando porque la hormiga colorada no tiene vida privada.
Luis Barrionuevo-Eduardo Duhalde tienen una tarea a realizar y esta es que Cristina se retire.
La embajada paga y paga bien. Por su parte, la Cámpora no entiende cual es el juego y sinquerer termina siendo funcional al dúo dinámico. La gente dividida por la grieta solo apela a reclamos estériles. Algunos participan de ruidazos sin sentido político, otros en sus casas siguen prefiriendo el hambre y Macri antes que vuelva el peronismo.

La situación geopolítica actual determina que la Argentina conservará cuatro años más de ajuste. El sistema pretende alguien que continúe la línea Macri o Macri, no existe la idea de un cambio nacional y popular. Roberto Lavagna impulsado por Eduardo Duhalde y quizás con la ayuda de Sergio Massa compite para restar. Los números indican que nunca superará los 17, quizás 18 puntos y no encuentra la manera de que el kichnerismo lo vote. Quizás la figura de Marcelo Tinelli cortando polleras en la vicepresidencia lo ayude a colectar el voto joven pero no es tan fácil. Fuentes calificadas susurran al oído del sistema que esta pareja sirve mas para restar que para imponerse y en el 2023 llegará un PJ dialoguista para que todo retorne a la calma que la embajada prefiere. Trump y la doctrina Monroe así lo desean.
La actualidad nos muestra una opinión publicada obediente al sistema. Llama dictador a quien gana elecciones, demócrata a un interino que grita en una plaza que es presidente y yegua a quien amplió derechos. Estamos en pleno proceso colonizador y hace falta que la clase media traicione sus intereses, vote a quien corte polleritas para que el ajuste siga vivito y coleando.

 
 

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